Ni tú ni yo estuvimos seguros. El dejar fluir que forzamos nos tapó los ojos y el corazón. De este modo, lo bonito y/o bueno-puro que pudo pasar entre los dos, se desvaneció por el miedo. Miedo que es lo contrario al amor. Destruímos la amistad, el placer, la unión: el amor, a través del sexo, delicioso sexo. Estrellas y colores. Dios nos vio, Adán.
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